El comerciante de emociones

6 abr. 2013 0 comentarios

Una enfermedad cardíaca asola a la humanidad. Desde el momento del nacimiento, todas las personas tienen contadas las pulsaciones de sus maltrechos corazones. En la sociedad no se practica nada que produzca placer y, mucho menos, dolor. Nada que eleve el ritmo cardíaco de manera sobresaliente durante un tiempo prolongado. La felicidad plena se desestima, pues su disfrute equivale a invertir una gran cantidad de pulsaciones, pulsaciones que deben utilizarse para subsistir.

El mundo opta por encarcelar sus emociones hasta que aparezca una cura. Nadie persigue sus sueños e ilusiones, nadie trabaja en lo que anhela, pocos se atreven a mantener relaciones sexuales y a enamorarse, tener descendencia, etc. Todos olvidan su misión en la vida para dejar vacíos sus corazones… Esos corazones que vibraban de energía cuando eran niños.
Cardiopic, una empresa de productos farmacéuticos, mercadea con una solución a la enfermedad.

“Los latidos del corazón están contados, la vida depende de invertirlos con sabiduría”.

Se publicara en abril del 2013

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